Confeti de Odio: «He escapado de los ‘standards’ del Punk de que hay que ser auténticos. Son una puta mierda»

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Hemos entrevistado a Lucas de la Iglesia, la mente detrás de Confeti de Odio, uno de los proyectos musicales que más ha llamado la atención en este 2018. Pese a la imagen pesimista que transmiten algunas de sus canciones, Lucas resulta ser un artista de lo más alegre y divertido en la conversación.

¿Cómo comienzas en el mundo de la música?
Pues la primera vez fue haciendo una canción con un amigo como a los 16 años, que nos tiramos toda la noche grabando. Sonaba fatal, era una tontería, pero fue muy divertido y ese fue el primer momento en el que dije «Ostras, esto es super divertido». Luego hay un fast forward hasta ahora pero antes he tenido otros grupos y tal.

¿Eres de Madrid, no?
Sí, soy de Madrid de toda la vida. ¿Tú no? Sabes que pasa, que los de Madrid siempre pensamos que todo el mundo es de Madrid. Somos ‘madricéntricos’ (risas).

¿Y de qué generación? De repente pienso que podrías ser del 85 o del 95…
Soy del 94.
Y has tenido formación «tradicional»: instituto, universidad… Te lo pregunto porque estaba escuchando ‘Quiero ser la Muerte’ y con lo de que no quieres volver a usar el Excel me preguntaba ¿a qué se dedicará que odia tanto el Excel?
No, esa canción la hice incluso antes de haber trabajado en nada. Las grabé hace un año y las escribí hace dos. El Excel de hecho no lo manejo nada, se me da fatal. Pero me hacía mucha gracia. En mis canciones hay partes muy autobiográficas pero otras muy exageradas, no hay que tomárselas al pie de la letra.

Antes de Confeti de Odio estuviste en otros grupos como Verano o Saint Clementine, ¿qué aprendiste de tu paso por ellos y cómo decidiste luego lanzarte en solitario?
Pues incluso antes de estos grupos tenía antes alguno peor… Lo que le pasa a todo el mundo, que vas haciéndolo mejor y cada vez empiezas las cosas con mejor pie. Lo que más me gusta de Confeti de Odio es que creo que lo he empezado bien. Desde el primer momento lo he encaminado bien porque ya he tocado en otros grupos, ya sé un poquito cómo funciona la cosa y eso, lo he intentado encaminar todo bien desde el primer momento.

Desde fuera da la impresión de que el concepto está bastante definido y cuidado.
El caso es que he hecho cosas muy cutres, como buenamente podía. Y mi objetivo con esto era no hacerlo cutre. Y no está tan cuidado y pensado el concepto pero trato de subir poco y que lo que suba tenga calidad. Cuando tuve las cinco canciones terminadas dije: «hostia, molan, están muy bien grabadas, merece la pena que las saque bien». También me fijé en la tendencia de cómo se hacen las cosas ahora y en lo que había aprendido en otros grupos. Y dije: voy a sacar cuatro de las cinco canciones con vídeo, aunque me apetezca subirlo entero hoy a BandCamp voy a ir subiéndolo todo poco a poco según tenga el vídeo. Y por eso a lo mejor parece muy pensado pero simplemente ha sido tener paciencia. Antes grababa y lo subía todo a BandCamp, un disco de diez canciones. Y claro, lo escuchaban cuatro personas.


La temática de tus letras es bastante variada: desde el egoísmo sin prejuicios de ‘Para Mi’ hasta el odio absoluto de ‘Tu Puta Barba’. ¿Cómo es el proceso de pasar esas sensaciones y sentimientos a canciones?
Hombre, yo creo que esos sentimientos no los filtro. Yo a veces soy muy egoísta y muy narcisista, pero las canciones no te validan. Hay gente que escribe canciones en plan «lo siento, he sido un capullo» pero eso no te hace ser menos capullo solo por decirlo. Solo significa que lo estás diciendo. Y con ‘Para Mi’, por ejemplo, pensé: «Dios, esto es súper egocéntrico, me encanta», porque yo puedo ser muy egocéntrico a veces, no siempre. Las canciones creo que capturan momentos muy concretos. No se pueden aplicar a toda mi vida, ni siquiera a un día. En un día puedo cambiar de ánimo cinco veces fácilmente. Lo que me gusta es meter eso en una cápsula y sacarlo así. Cuando empecé con ‘Para Mi’ pensé: «no va a haber ninguna duda de que toda la canción es una oda al ego, al egocentrismo, de una persona insoportable. Y lo mantuve así, y a veces también cuesta porque te apetece decir que no siempre eres así.

Bueno, el propio ejercicio de reconocer que se es egocéntrico a veces deja entrever que el individuo tampoco lo es tanto o todo el rato.
Hombre, yo creo que deja entrever que no soy tan ignorante para no darme cuenta de lo egocéntrico que soy, pero no creo que eso me haga ser menos egoísta de lo que puedo ser a veces. Yo creo que las personas no son siempre una sola cosa, tampoco te quiero dar aquí una chapa filosófica (risas). Lo que me gusta es hacer un ejercicio de autocrítica en las canciones. Pero ‘Para Mi’ por ejemplo no busca justificar nada ni dar pena. No tiene ningún fin a parte de transmitir eso. Ha sido una de las que más ha resonado, igual la gente a veces se siente egoísta y disfruta escuchándola. Pero fíjate si es egoísta que digo mi nombre completo para que nadie se crea que la puede hacer suya (risas).

Las canciones son todas como pílodras de temática muy diferentes entre sí.
Sí, me gusta mucho hacer eso. Para este EP, y no es algo que prometa para el futuro para nada, sí que me he propuesto eso, que todas tengan una temática concreta. Esta «la de los likes», esta @la de no sé qué». Quizás la menos concreta es la de ‘Hoy Será Un Día Horrible’, que es más vaga en concepto, aunque también creo que habla de algo concreto.

Sí he visto un hilo conductor y es que casi todas tienen un toque de pesimismo.¿Es el pesimismo tu mayor fuente de inspiración?
Yo creo que no soy tan pesimista como parece. La gente me dice que le sorprende mucho que sea tan pesimista en las canciones cuando en persona soy tan alegre. Soy muy feliz. Estoy siempre haciendo el idiota… Pero quizás es porque puedo canalizar esos malos sentimientos. No sé, no sé muy bien cómo soy. Lo que hago con las canciones es explorar diferentes momentos. A lo mejor la próxima canción es «qué bien, estoy súper enamorado, feliz, feliz, feliz…», como un éxtasis de azúcar y felicidad agobiante. Por eso me da un poco de miedo definirme, que si hago música triste… pues no, a lo mejor la próxima no es así.

¿Has tenido alguna idea loca para canción que luego no te ha cuajado?
A ver, alguna que no me haya cuajado (porque las que cuajen están ahí en camino y no te puedo decir). Espera, voy a sacar mi bloc de notas donde apunto ideas de canciones que a lo mejor veo alguna que nunca vaya hacer. Mira, hay una aquí que probablemente nunca haga que pone, te digo lo que pone en la nota textual: «Canción de cosas que hago mal: no siempre cedo el sitio en el metro». Esa es una que seguramente no haga. No por impopular, porque todo lo impopular me encanta, pero era como enumerar un montón de cosas que no hago bien, como que soy una mala persona… ¡Buah, es que igual la hago y todo!

Pues tiene muy buena pinta ¿eh?
Sí, pues igual la hago. A lo mejor te la he dicho porque me ha parecido así como de broma pero cuando empecé con la idea de Confeti de Odio en mi cabeza también me parecía muy de broma y luego me di rápidamente cuenta de que no era algo tan en broma.

Tus canciones plantean una dualidad llamativa al escucharlas: puedes tomártelas como canciones con humor o como canciones tremendamente demoledoras. ¿Cómo las ves tú?
Todo el mundo quiere que se le tome en serie. A mi me encanta el humor y siempre voy a usarlo. A mi hay mucha música satírica que me encanta, como la del pianista Bo Burnham, pero el tío dice que es cómico. Yo lo que no quiero nunca es que piensen que soy cómico y no músico. Pero nunca voy a dejar de usar el humor. Como ‘Pocos Likes’ que es la más de broma de todas, aunque detrás de ella hay un llanto muy real enmascarado. Es una agonía de «quiero likes, tío, dámelos».

Es el reflejo de un nuevo sentimiento de esta era.
Sí, un nuevo sentimiento, un nuevo generador de ansiedad. Pero que yo lo vivo ¿eh?. Que hay gente que me dice en las redes: «buah, me encanta esta crítica» y yo digo: «pero si es como yo me siento de verdad» y son cosas con las que intento luchar activamente. Pero a mi habido épocas en que las redes me han generado mucha ansiedad, y ver a la gente que es guay, la que no es guay, estás todo el día con el móvil en la mano. Eso sí, el humor me parece un vehículo estupendo para suavizar el mensaje.

El EP está producido por Juan Pedrayes (Carolina Durante, Axolotes Mexicanos) y Carlos René (Axolotes Mexicanos) ¿Cómo llegaste a ellos o cómo pensaste en ellos para producir el EP, porque ahora tú mismo también eres parte de Axolotes tocando la guitarra…
Pues la grabación de Confeti de Odio fue mucho antes de que yo me metiera en Axolotes. De hecho fue durante la grabación cuando Juan me dijo «tío, tocas muy guay la guitarra, vente con nosotros». Yo estaba perdido con los grupos y demás y tenía estos cinco temas con guitarra y voz y no sabía muy bien qué hacer con ellos. Me enteré, a través de Olaya (Axolotes), de que Juan grababa y le dije que quería grabar unas canciones a ver si colaba… ¡Y coló! Luego comenzamos a grabar y ya me presentó a René que es el que lo ha masterizado y ha co producido junto a Juan. Yo me quedé asombrado porque tenía cinco canciones con cuatro acordes y no me imaginaba que podían sonar como suenan. Para mi gusto suena genial, suena muy bien todo. De hecho cuando vi lo bien que sonaba me empecé a tomar más en serio el proyecto y pensar en que tenía que sacar los videoclips, etc.

¿Esta experiencia te motivó para tomártelo de manera profesional?
Sí, sí, total. La conexión que hubo con ellos, no ponerme límites porque estaba yo solo. Como ni siquiera pensaba en dar conciertos comenzamos a meter violines, un montón de instrumentos, electrónica… El proceso fue muy divertido y enriquecedor. Cuando lo escuché ya terminado dije: «esto merece que apueste por ello». Hacer videoclips, conciertos que ya me están saliendo…

¿Te ha picado la curiosidad de producir?
Bueno, tengo un par de discos bajo el nombre de Lucas Vidaur que están en Spotify, que los grabé y los produje yo, pero es un mundo que a mi me cansa muchísimo. Yo soy muy de impulsos. Me gusta mucho hacer la canción, meter arreglos, pero hay partes de la producción que son muy tediosas. A mi gusta me estar al lado de alguien que lo haga, elegir el sonido de cada bombo, cada batería… De hecho me gusta eso mucho más que hacer conciertos. Lo que más me gusta es cuando hago la canción en mi casa cuando me sale la vena y luego la parte de construir la canción con ellos. Luego ya hay una parte muy matemática que no me gusta tanto, me veo incapacitado.

Se habla de una nueva escena madrileña por la irrupción de gente como Axolotes Mexicanos, Carolina Durante, tú… ¿Crees que es realmente una escena?
Me hace gracia porque somos cinco (risas). Cariño, Carolina Durante, Axolotes, yo… «esta es la nueva escena musical». ¡Pues sí que estaba mal antes! (risas). No sé, no veo tantos grupos para que haya una nueva escena. No sé cuántos grupos hacen falta para crear una nueva escena. Entre estos grupos hay miembros que colaboran en varios, pero no sé… Antes era el garage, The Hinds, The Parrots… Pero vamos, no sé si ha habido un ‘boom’. Ojalá sea un ‘boom’ y que salgan un montón de bandas nuevas, que no canten todas en inglés…

Tú antes escribías en inglés y decidiste cambiarte al español, ¿te resulta más difícil escribir en español que en inglés?
Yo creo que no es que cueste más o menos, yo creo que en inglés te conformas con menos. A mi me gusta mucha música en inglés que lees las letras y son una basura, que no te están diciendo nada. A veces pasa que escribes una canción en castellano y en inglés y piensas «joder, en castellano no mola nada».

¿Crees que puede haber un poco de complejo con el castellano?
Claro, claro. Porque para empezar todas las frases pueden molar si las estás diciendo porque de verdad las sientes o si realmente quedan bien con la canción. «Te quiero muchísimo» es una frase estupenda, que nunca va a estar demás e igual la gente te dice «está muy dicho». Pues a lo mejor no están tan dicho como crees, el «te quiero mucho». A lo mejor siempre hemos ido aquí de súper profundos haciendo metáforas extrañas y demás…

Oye, pue ‘Te Quiero Muchísimo’ parece título de una canción tuya…
Totalmente, hay una muy parecida que va a salir dentro de poco, o sea que… por ahí va.

Los vídeos es algo que cuidas mucho, creo que tienes dos, el de ‘Hoy Será Un Día Horrible’ y el de ‘Tu Puta Barba’.
En realidad tengo cuatro. El primero de ‘Pocos Likes’ que me lo grabé yo y es el peor y tres más. Está el de ‘Para Mi’ que es una animación muy chula que hizo Glux, muy divertido. Luego ‘Tu Puta Barba’ fue con Diego Jiménez, con el que te anuncio que voy a grabar otro dentro de poco, y este también me encantó. Es un tío que va a llegar súper lejos, que está haciendo todos los vídeos de Madrid… Mira, si hay una escena es por Diego. Y luego está el de ‘Hoy Será Un Día Horrible’ que lo hice con mi amigo Enrique R. Novoa que también se está moviendo mucho y está haciendo muchos vídeos.

La estética que usas en ellos es muy diferente. En ‘Hoy Será Un Día Horrible’ es un poco más ‘queer’, como si Robert Smith hubiese nacido con Internet. Luego en ‘Tu Puta Barba’ es una especie de Brit Pop mezclado con Generación Z… ¿Cuáles son tus referentes?
Ehm… bueno, a mi me gusta mucho variar y me canso muy rápido de las cosas. De las estéticas y las imágenes. Me gustan muchas estéticas y estilos de música diferente y no me voy a cerrar nunca a un estilo. En la estética y la música me aplica igual. Esto me puede venir un poco en contra porque a la gente muchas veces le gusta encasillar a los grupos, «estos son los barbudos que siempre salen calaveras en sus vídeos», «estos son los garajeros que se toman las litronas en el parque».

Lo de reinventarse le ha ido muy bien a Madonna aunque quizás por eso su música no se toma, injustamente, tan en serio…
Sí, también se puede comparar con Bowie, que encima su música sí que es buena (risas). No, de Madonna no he indagado mucho, seguro que su música es súper buena. A mi el pop me encanta. Yo hasta ahora me cansaba y sacaba otro tipo de música bajo otro nombre, pero ahora me he comprometido con Confeti de Odio a hacerlo así. Al final es solo un nombre. Sé que perderé y ganaré a gente por el camino con cada cambio que haga, pero yo creo que es mejor hacer eso que hacer 10 discos de lo mismo. Es verdad que es mi primer trabajo y que no se puede ver con perspectiva pero no quiero volver a sacar un disco igual. Lo siguiente que voy a sacar va a ser un poco un experimento.

He leído que te gusta mucho la música de baile. ¿Van por ahí los tiros para tu próximo lanzamiento?
Sí, sí, por ahí van los tiros. Totalmente. La siguiente es totalmente así. Aunque luego tengo otras dos canciones que no son de baile. Mi idea es no encasillarme en ningún momento. Lo único que quiero es que los trabajos tengan coherencia.

¿Cómo te planteas tus conciertos? Quizás esa variedad te dé mucho juego en los directos.
El concierto es algo a lo que le estoy prestando atención ahora. Siempre me ha gustado subir y tocar pero ahora me quiero centrar en hacer un espectáculo, porque la gente está pagando un dinero y al final lo que quiere ver es un espectáculo. Y yo que ya he escapado de los ‘standards’ limitantes y agresivos del punk de que hay que ser auténticos, que al final te das cuenta que es una puta mierda… He conseguido escapar de esos círculos tan guays, que luego estás dentro y te das cuenta de que no lo son… Entonces, estás pagando una entrada, quieres ver un espectáculo… pues no me voy a subir al escenario con la camiseta que lleve ese día y luego voy a bajar a tomarme unas cervezas contigo, ¿sabes?. Hay muchos grupos que van de eso, de «me encanta mi gente». A ver J Balvin después de un concierto se va a su yate, no con su público (risas).

¿Cuáles son tus referentes musicales a los que siempre vuelves y qué es lo último que te ha gustado?
Me gusta mucho variar… justo estoy mirando aquí mis discos. Elliott Smith, sobre todo con el disco ‘Either/Or’, está en mi top de lo mejor de la vida. The Smiths, obviamente. Estoy mirando aquí en mi colección… a ver, que es pequeña, no es que tenga una colección de 500 vinilos, mentira (risas). Mira, estas semanas estoy escuchando mucho Imperial Triumphant, son metal así un poco avantgarde, con un poco de jazz. Es súper corrosivo, me ha volado la cabeza. La portada no me acaba de encantar… Al metal siempre le ha faltado un toque de estética. También me ha gustado mucho también el de Mitski, ‘Be The Cowboy’ y también el de Daughters, ‘You Won’t Get What You Want’, que es un disco de auténtico odio y auténtica esquizofrenia convertida en música. A nivel nacional me ha gustado mucho el de La Estrella de David.

¿Cuándo podremos verte en directo próximamente? ¿Te estás moviendo para estar en festivales?
Festivales cerrados no puedo hablar mucho, pero algo está habiendo. Y conciertos estoy el sábado 15 de diciembre en Barcelona. Luego el 5 de enero en la Sala Siroco en Madrid. El 15 de febrero también en Madrid. Y luego estoy montando el concierto más de presentación que será el 9 de marzo en el Café La Palma.

Last modified: diciembre 15, 2018